7 nov. 2011

La instrumentalización del cuento en educación infantil

“Las fábulas sirven a la matemática,
como la matemática sirve a las fábulas.
Sirven a la poesía, a la música, a la utopía, al compromiso político:
en definitiva, al hombre en su conjunto y no sólo al fantasioso.
Sirven precisamente porque, en apariencia, no sirven para nada:
como la poesía y la música, como el teatro y el deporte[…]”
RODARI, 2008:162
Resumen
En educación infantil es bastante frecuente acudir al cuento como recurso didáctico y utilizarlo para propuestas escolares en el marco del currículo del aula. En este artículo que escribí para una asignatura de lengua española, analizo la intencionalidad del cuento y algunas perspectivas de su finalidad. Propongo una reflexión que sirva al adulto para evitar su sistemática instrumentalización con fines pedagógicos y defiendo su validez como entidad educativa en sí misma.




En el bloque “Acercamiento a la literatura” del área lenguaje y comunicación del currículo de educación infantil publicado por el Ministerio de Educación, se menciona el cuento como instrumento pedagógico “fuente de placer y de aprendizaje y forma de comunicación, información y disfrute” (BOE, 2008: 1028). Los grupos de términos aprendizaje, información y forma de comunicación por un lado, y fuente de placer y disfrute por otro, hacen referencia a dos interpretaciones muy distintas del uso del cuento en esta etapa educativa. Los primeros lo presentan como entidad didáctica: un medio educativo que puede ser instrumentalizado en función de los objetivos marcados por el programa y adaptado a las necesidades del maestro y el currículo. El cuento estaría siendo utilizando como un medio al servicio de un fin educativo. Los segundos plantean una interpretación del cuento más abstracta: una entidad al servicio de la imaginación cuyo fin es el mero disfrute y placer estético del niño. Analizar cada una de las formas de entender el cuento es fundamental para mejorar su uso y propiciar mejores acciones y experiencias en el aula.
Para autores como Jose María Aguilar, el uso instrumental de un cuento consiste en aplicarle pedagogía asignándole posteriores tareas específicas, diseñadas por el propio docente o por la editorial, en función de unos objetivos marcados por el programa. (AGUILAR, 2007). Esta “pedagogización” del cuento en términos del autor, olvida a menudo que la traducción de un tema en deberes y pruebas es lo que los alumnos viven como un ejercicio repetitivo y sin destinatario. Otros autores, destacan las ventajas del uso del cuento en el aula bien como complemento o bien como troncal a cualquier asignatura. “El cuento se puede convertir, sin menosprecio ni destrucción de la historia, en un instrumento totalmente adaptable a cualquiera que sea nuestra metodología didáctica. Lo podemos utilizar en cualquiera de las fases del aprendizaje: existen cuentos para cualquier materia del conocimiento” (CALATAYUD, 2006:165).
Por otro lado, si consideramos el cuento en educación infantil como una experiencia estética, visual y auditiva completa, estaremos considerando al cuento como una obra de arte. Autores como Bettelheim o Rodari hablan de los cuentos como experiencias que permiten conectar con la parte menos consciente de nuestra mente. Educan en valores y muestran las consecuencias de nuestros actos, pero no explícitamente sino en el ámbito de la fantasía y la imaginación. Por lo tanto, una visión estética y no instrumentalizada del cuento nos llevaría a pensar que su único fin debería ser el mero disfrute del niño y todas aquellas consecuencias psicológicas que ese disfrute lleva asociado.
Volviendo a la reflexión original sobre la intencionalidad pedagógica del cuento, sería fundamental que todo maestro se hiciera las siguientes preguntas antes de iniciar o proponer una lectura: ¿por qué y para qué escojo este cuento? ¿dónde pongo los límites de la carga educativa asociada a este cuento?. La respuesta condicionará la actividad y por supuesto la elección, y repercutirá en la experiencia vivida por los niños. Plantear la elección de un cuento en el aula como entidad estética con fin en sí misma, sin más criterio que el propio interés de la clase, sin más finalidad que la de despertar los sentidos y el alma ¿estaría dejando de lado la parte didáctica, los objetivos y el currículo? Probablemente sí, pero también estará aportando otros elementos intangibles en el aprendizaje de los niños más relacionados con la educación del gusto estético y la capacidad de valorar una obra de arte. Es bastante evidente que de la lectura de un cuento cada niño extrerá sus propias conclusiones. Algunos se quedarán prendados por el placer de imaginarse al caballero derrotando al malvado dragón, otros cautivados por la belleza de la princesa, algunos por la enseñanza moral de acabar con el mal. Ir más allá intentando poner palabras a las sensaciones que experimenta cada niño, haciendo ejercicios de lectoescritura, dibujando a los personajes principales o aprovechando para explicar los números mientras cuentan a los enanitos del bosque, es añadir una intencionalidad que puede ser puntualmente útil pero que también puede romper el placer estético y el mero disfrute de la obra.
El maestro no debe olvidar que la intención fundamental de la literatura es producir entretenimiento y placer. La capacidad de conectar belleza estética con sueños, fantasías, curiosidades y miedos de los niños y niñas es precisamente el origen del placer que producen los cuentos. Limitar esa capacidad con elementos curriculares ajenos e impuestos es preparar psicológicamente al niño para futuras aversiones a la literatura que se irán sucediendo a lo largo de toda la primaria y secundaria.
Si como decía Rodari, los cuentos sirven a las matemáticas, a la ciencia y a todas las disciplinas académicas, es por su increíble capacidad de captar la atención de niños y niñas y porque precisamente, en apariencia, no sirven para nada. La excesiva instrumentalización del cuento para propuestas curriculares infantiles creo que puede contradecir la tendencia natural de los niños hacia el mero placer estético y limitar su interés natural por la lectura.

Bibliografía
• AGUILAR, J.M. (2007): “Los cuentos y la enseñanza. Para una didáctica de la sociología de la educación.” XX Congreso de Sociología. Barcelona 13-15 de septiembre de 2007. [En línea, consulta 17 de abril de 2011]. Disponible en http://www.box.net/shared/8djxtx6ntm
• AGUILAR, J.M. (2005) “Cuentos y matemáticas.” XII Jornadas de aprendizaje y enseñanza de las matemáticas. Albacete, 4-7 de Julio de 2005. [En línea. Consulta 17 de abril de 2011] Disponible en: http://www.box.net/shared/8djxtx6ntm
• ANDERSON, L. (1992): Teoría y técnica del cuento, Barcelona, Ariel.
• BETTELHEIM, B. (1986): Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Barcelona, Crítica.
• B.O.E.2007, Orden ECI/3960/2007 por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la educación infantil. Ministerio de educación y ciencia. [en línea] [Consulta 17 de abril de 2011]. Disponible en: http://www.boe.es/boe/dias/2008/01/05/pdfs/A01016-01036.pdf
• CALATAYUD, F. (2006): “La aventura de narrar” El cuento como instrumento para el desarrollo de la creatividad artística. Instituto superior de formación del profesorado. Ministerio de Educación y Ciencia.
• EGAN, K.(1999): Fantasía e imaginación: su poder en la enseñanza. Madrid, Ediciones Morata.
• HUERTAS, R () : “Valor educativo del cuento popular”, CES Don Bosco .
http://www.cesdonbosco.com/foro/Iforo/comunicaciones_AA/AA_1-3.pdf
• RODARI, G. (2008): Gramática de la fantasía: introducción al arte de inventar historias, 3ª ed. Buenos Aires: Colihue.

3 comentarios:

  1. La sabiduría de los cuentos fluye por las venas de su belleza ¿por qué ponerles un by-pass de lecto-escritura o de cualquier otro objetivo curricular?

    Los cuentos no fueron escritos para hablarle al intelecto, sino al espíritu que somos.

    Un abrazo y muchas gracias Raúl

    ResponderEliminar
  2. Nada se compara con la magia que despiertan las historias de los cuentos. La razón y la espiritualidad crecen. Las cuentos sin dudas son unas de las mejores opciones pedagógicas.

    Un saludo y gracias

    ResponderEliminar
  3. utilizar los cuentos como recurso didáctico es un buen método de aprendizaje.
    www.trabajaconpeques.es

    ResponderEliminar