9 jul. 2010

Conversaciones con Pepa Ódena


No conozco personalmente a Pepa Ódena, pero he leído una entrevista en la revista infancia y me ha parecido excelente. Voy a extraer las ideas clave y con las que coincido plenamente:
Puntos básicos a tener en cuenta en la vida en la escuela:



  • tener bien resueltas las necesidades de la vida cotidiana
  • disponer de objetos y condiciones ambientales suficientes para desarrollar su actividad exploratoria
  • tener posibilidad de crecer autónomamente
  • una relación personal satisfactoria con la maestra y con los compañeros

Las actividades cotidianas de alimentación, descanso e higiene personal son como el pilar fundamental que sostiene el edificio y es básico llevarlas a cabo con mucho cuidado, con la dedicación y el tiempo necesarios para cada uno, con delicadeza, despacio, sin agobiarlos con nuestra prisa o inquietud.
(...)
Para las criaturas es muy importante la estabilidad emocional, la regularidad en las acciones, en los horarios, en los criterios de actuación y sobre todo la estabilidad en cuanto al personal.
(...)
El valor que se dé a las pequeñas cosas de cada día –hay detalles que no nos pueden pasar por alto, como dormir sin zapatos, no pasar frío, no forzar el comer... (!¡)
(...)
Pero por encima de todo lo que debe prevalecer es el establecimiento de una relación personal individualizada con cada uno de los pequeños.
(...)
Los espacios grandes, por ejemplo: podemos dividirlos en pequeños espacios asequibles, a la medida de los pequeños, para que no se «pierdan» entre la «multitud».
Crear y conservar una atmósfera de calma y tranquilidad.
Es conveniente sopesar al máximo los movimientos de los adultos, evitando desplazamientos que crean desasosiego e inseguridad en los pequeños, y permanecer sentadas siempre que sea posible, habiendo previsto anticipadamente el mayor número posible de cosas que harán falta y teniéndolas al alcance, a pesar de saber que siempre habrá imprevistos que nos obligarán a movernos. (...)
conviene renovar con frecuencia el entorno de equipamiento y objetos, enriquecerlo con novedades, casi diarias, que despierten sorpresa e interés en los pequeños.
(...)
Los objetos pueden hacer como el Guadiana, desaparecer una temporada para reaparecer más adelante,
en un momento evolutivo distinto o en un contexto diferente del que tenían antes, y así vuelven a motivar la acción.
(...) 
Hablar siempre con los pequeños, de tú a tú, de uno en uno, cerca de su cara, mirándolos a los ojos y en voz
baja, de manera que la voz del adulto no invada el espacio auditivo de los otros pequeños.
Dejar que los pequeños actúen,que sean ellos los que estén activos;no es la maestra quien actúa, a veces nos «pasamos» pensando que somos nosotras las que tenemos que «hacer» y «hacer», la maestra no «hace» sólo facilita y acompaña, si es necesario, la actuación infantil. Eso sí, debe tener siempre preparado el entorno necesario para que todos los pequeños se sientan libres y ocupados en actividades interesantes.
(...)
Trabajamos con pequeños de unas edades en que el contacto corporal es esencial. Es básico que sea un contacto de calidad, es decir, suave, delicado, respetuoso... las manos de la maestra no pueden actuar de manera rutinaria sino con delicadeza, respeto y comprensión; nuestra manera de «manejarlo» es, para el pequeño, el mejor indicador de nuestro interés hacia él, y genera su confianza o rechazo.

Ante la pregunta "Qué aconsejarías a las nuevas generaciones de maestras", mi respuesta favorita:

Que escuchen a los pequeños y a su entorno familiar, que los valoren, que «crean» en los pequeños porque ellos crecen gracias a los adultos, pero también a pesar de los adultos; que generen confianza en los padres y que se fijen siempre en los aspectos positivos que aportan, que sean tolerantes y suaves.

Leer la entrevista original en la revista infancia

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